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Ruta Seda: Día 10 Un paseo por las nubes

Categorías: Asia | Kirguistán | RUTA DE LA SEDA

Bishkek – Koschkor –  Lago Son Kul (12 Agosto)

Si Uzbekistán ha sido un paseo por la historia, Kirguistán va a ser un paseo por la naturaleza, aunque deteniéndonos medio día en Bishkek, la capital.

Hemos dormidos como troncos. El hotel de Bishkek es muy cómodo. Las habitaciones son muy amplias y tiene muy buenos servicios. Las vistas desde las habitaciones son espectáculos. Los horizontes dibujan dramáticas montañas en donde se aprecian cimas de nieves perpetúas hacia cualquier punto donde se mire y no en la lejanía. Estamos comentándolo durante el desayuno cuando aparece Mauri, el último viajero en unirse a la caravana.

Llegó durante la madrugada desde Barcelona. Desafortunadamente sólo tiene dos semanas de vacaciones, de manera que no podía hacer el viaje completo así que se une con nosotros en Bishkek. Hablando con él durante el desayuno descubro que es otro experimentado viajero. Ha estado ya en casi medio mundo, en lugares a los que yo todavía sueño ir. ¡Ahora ya si que estamos todos!

Dia 10 Estatua de Lenin en BishkekNo son las 8 de la mañana todavía cuando nos ponemos en marcha. Vamos a dar un paseo por la ciudad hasta la hora del cambio de guardia y después de eso seguiremos rumbo al este. Hoy nos toca hacer noche en el Lago Son Kul; si llegamos…. porque según se desarrollará el día, hoy también va a ser día de aventuras imprevistas. ¿Pero no es esto en definitiva el mayor atractivo de un viaje?…

La visita a Bishkek resulta muy agradable, además de los principales monumentos, tenemos tiempo de echar un vistazo al Museo Nacional de Kirguistán y llegar a tiempo para ver el cambio de guardia. Es bastante más modesto de lo que nos esperábamos pero a pesar de todo resulta interesante. Es sorprendente la sincronización a la que caminan los guardias entrantes hacia el relevo así como los salientes después de haber cumplido con su turno de trabajo. Es una ceremonia sencilla pero muy solemne que tiene lugar en la emblemática Plaza de Ala Too  que preside el Erkindik o Monumento a la Libertad en donde ondea una infinitamente grande bandera del país.

Dia 10 BalbabsAntiguamente en el pedestal desde el que ondea la bandera se encontraba la estatua de Lenin pero hoy en día, como pudimos comprobar, dicha estatua, una de las pocas que quedan en pié del dirigente ruso en Asia Central, descansa casi desapercibida entre los enormes árboles que dan sombra al campus de la Universidad de Bishkek, a la espalda de la Plaza de Ala Too.

Después del cambio de guardia, reponemos fuerzas para el largo viaje que nos disponemos a emprender. Nuestra misión es llegar al Lago Son Kul para la puesta de sol, lo que supone recorrer 350 kilómetros, mucho de ellos entre altas montañas ya que el lago se encuentra a una altitud de más de 3.000 metros. En el camino además nos disponemos a visitar los restos de una antigua ciudad medieval llamada Belasagun y el pueblo de Koschkor en donde está previsto visitar una fábrica de alfombras tradicionales kirguisas.

Sin perder más tiempo nos montamos en las mashrutkas, los vehículos soviéticos para el transporte de pasajeros y mercancías que se utilizaban anteriormente en esta región. Sin embargo nuestras mashrutkas son modernas Mercedes Benz todo terreno y en este tramo de Kirguistán vamos a ser una verdadera caravana ya que viajamos en dos vehículos.

La torre Burana nos anuncia desde lejos la llegada a la antigua ciudad de Belasagun que fue un lugar estratégico, cruce de diferentes caminos de la Ruta de la Seda en Asia Central, principalmente de las vías que venía del sur desde India y Pakistán y del este desde China. Entre lo poco que se conserva destacan los “balbals” que son lápidas funerarias talladas en piedra en los que se aprecian rasgos humanos. El resultado son pequeñas y simpáticas figuras que en algunas ocasiones parecen personajes de cómic.

Dia 10 Balbabs Foto GrupoInteresante también es el museo con los restos arqueológicos encontrados tras el descubrimiento del conjunto y que se conservan dentro de una yurta. Entrar en la yurta nos recuerda que esa misma noche vamos a dormir en una de ellas, lo que nos anima para volver a ponernos en camino.

Sin embargo en esta ocasión no todo va a salir como estaba planeado… Poco después de retomar el camino, comenzamos a subir lo que parece ser un puerto de montaña y cuando llevamos aproximadamente una hora de ruta, nos encontramos una retención en el camino.

La gente se va acumulando para saber qué ha sucedido. No hay explicaciones. Simplemente varios coches se encuentran atravesados en la calzada sin permitir el tráfico. Durante un buen tiempo tampoco vienen coches en la dirección contrario. Al rato varios vehículos de la policía se hacen paso por el arcén. Después de un tiempo nos explican que se ha derrumbado una montaña y la carretera está intransitable.

Aunque la aventura nos parece emocionante, tememos un cambio de planes, algo a lo que nos resistimos pues todos queremos llegar a ver la puesta de sol sobre el Lago Son Kul y el sol continúa sin perdonar su camino en la dirección contraria a la nuestra.

Al final tuvimos que esperar casi 3 horas hasta que se restableció el tráfico lo que hizo que tuviéramos que cambiar de planes. El camino hacia el lago es bastante sinuoso y no se encuentra en muy buenas condiciones de manera que los conductores después de Koshkor tienen miedo de aventurarse si ya ha caído el sol. La situación nos hace decidir suprimir la visitar a la fábrica de alfombras de Koshkor para poder llegar con luz al lago.

Es cierto que el camino después de Koshkor se hace cada vez más empinado e inhóspito. El paisaje que nos acompaña nos tiene boquiabiertos. En algunas ocasiones tenemos que agarrarnos fuertemente debido al vaivén que produce el vehículo. Comienzan a verse yurtas a lo lejos, algunas manadas de caballos forman imágenes casi oníricas. La belleza de las praderas contrasta con el dramatismo de las montañas que comienzan a desdibujarse en la sombra. ¡Este lugar es verdaderamente maravilloso!

Yo me acuerdo de cuando mi abuela decía “vísteme despacio que tengo prisa”. Bueno pues si ya andábamos retrasados, lo que nos faltaba era pinchar una rueda y así sucedió. Yo estoy convencido de que eso sucedió para poder parar y disfrutar mejor del paisaje pero retrasados como ya íbamos, esto nos estresó un poco más.

Dia 10 Retencion carretera Lago Son KulCon tanto contratiempo al final llegamos al lago Son Kul bien entrada la noche. De hecho el último tramo lo tuvimos que hacer extremadamente despacio. A pesar de los vehículos tan modernos en los que viajamos, nos sentimos contrariamente atrapados en el tiempo y empezamos a pensar en las enormes dificultades que las caravanas afrontaban siguiendo este mismo camino pero hace varios siglos y con bastantes menos comodidades.

Estamos en un lugar muy remoto y alejado de la civilización, lo único que se apreciaba en el último tramo eran algunas hogueras distantes en lo que se adivinaban podrían ser campamentos de los nómadas kirguises.

Al bajar del coche lo único que vemos son sombras, ni siquiera se aprecian las yurtas en donde supuestamente vamos a dormir. Sin embargo al mirar al cielo, agradecimos esa oscuridad y nos sorprendimos con lo que para mí ha sido otro de los grandes regalos de esta Ruta de la Seda Plus.

El cielo sobre el Lago Son Kul sin contaminación lumínica se ve como si estuviera al alcance de nuestra mano. Es un lugar a gran altitud, muy seco y hay una tremenda visibilidad lo que hace que el mapa de las estrellas se aprecie con gran nitidez. Es un espectáculo hipnótico en el que cada menos de un minuto se ve una estrella fugaz. Es definitivamente el cielo más bonito que yo he visto en mi vida.

Después de estar en el cielo, a donde volvería después de cenar, el espectáculo volvió a la tierra mientras nos instalábamos en las yurtas. Cualquiera pensaría que las yurtas son como tiendas de campaña… no del todo, o en todo caso sería de 5 estrellas. Son amplias y están perfectamente acomodadas hasta el punto de que por la noche encienden una especie de estufa para mantenerla a temperatura agradable y no pasar frío.

Después del calor que habíamos pasado en Uzbekistán, la temperatura baja considerablemente en Kirguistán. Esta noche de hecho fuera de la yurta hace frío; pero con todo y con eso, yo después de cenar me volví a hipnotizar contemplando el cielo, ¡eso sí bien abrigado!

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