• Ruta Seda: Día 18. De fuertes, murallas y dragones

Ruta Seda: Día 18. De fuertes, murallas y dragones

Categorías: Asia | RUTA DE LA SEDA

Dunhuang a Jiayuguan. Ave a Lanzhou 18:45 23:01 (20 de agosto)

Este viaje de la Ruta de la Seda Plus es sin duda una gran experiencia que no tiene comparación. Cada día se convierte en una nueva aventura que en algunos casos nos esperamos pero que en otros, como el final del día de ayer, resultan ser una gran sorpresa.

El día de hoy también va a resultar algo imprevisto y no sólo por las visitas que vamos a realizar, sino sobre todo por lo que vamos a aprender. En principio está previsto visitar el Fuerte de Jiayuguan y el extremo más occidental de la Gran Muralla China. Hasta allí vamos a viajar en autobús bordeando el desierto del Gobi. Salimos muy temprano, al amanecer y ver las primeras luces del alba iluminando el desierto a ambos lado de la carretera hace que merezca la pena el madrugón. La mayoría de los viajeros duermen pero yo y Mayte, los inquietos del grupo, no queremos perdernos detalle. Ella con su cámara. Yo con mi imaginación.

El Fuerte de Jiayuguan era la última frontera del País del Medio, lo que los chinos consideraban los límites de su Imperio. Aquí comienza también la Gran Muralla China que a lo largo de casi 5.000 kilómetros se extiende hasta el Golfo de Bohai en el extremo oriental intentando servir de frontera artificial. Yo ya sabía de la función defensiva de la Muralla, ya había tenido la oportunidad de visitar algunos tramos cercanos y no tan cercanos a Pekín, pero lo que hoy voy a descubrir va a ir más allá de la verdadera naturaleza del origen de la Muralla pues también voy a aprender otras razones históricas que impulsaron su construcción.

Dia 18 Fuerte de JiayuguanLarry nos cuenta que la razón primera de la Muralla viene explicada por las circunstancias geográficas y por consiguiente las económicas y posteriormente las políticas de las dos regiones que separaba: el norte y el sur.

La Gran Muralla China va a coincidir con una isoyeta que es la línea cartográfica que marca una diferencia en la pluviosidad de una región. El norte es un terreno infértil en donde apenas llueve, con un clima muy seco y un terreno inhóspito y desértico o casi desértico, y en el que principalmente se practicaba la ganadería y el pastoreo y por tanto ocupado por pueblos nómadas.

Sin embargo el sur son terrenos en donde llueve, son ricos en loess, muy fértiles y desde temprano dieron lugar a la agricultura y al asentamiento de pueblos que comenzaron un sistema político de pago de impuestos y una sociedad más moderna con un sistema de gobierno y administración pública, el origen de como conocemos la sociedad hoy en día. Es ese el origen de la civilización china, una de las más antiguas del mundo y que todavía hoy, aunque más evolucionada, continúa.

Esa civilización tuvo su origen en la cuenta del río Amarillo, una zona por la que vamos a merodear durante los próximos días. En esta región ya en el neolítico se encuentran vestigios de sociedades urbanas. El paso de la prehistoria a la historia en China se va a producir con la formación de lo que se conoce como las primeras dinastías hacia el siglo XXI antes de Cristo.

Estas primeras dinastías llegan hasta el siglo V antes de Cristo cuando comienza un periodo que se conoce como de los Reinos Combatientes y que es cuando comienzan las amenazas de los bárbaros del norte. En primer lugar se produce la amenaza de los hunos que con Atila llegaron a extender su dominio hasta Europa. Es cuando esa sociedad china sedentaria va a comenzar a intentar defenderse construyendo los primeros tramos de muralla.

La construcción del muro va a ser más intensa con la amenaza que supusieron los mongoles que de hecho llegaron a controlar algunos reinos que se asentaban al sur del río Amarillo. Hasta la época de Genghis Khan, en el sur del río se asentaban numerosos reinos independientes, aunque en esta época ya también había comenzado lo que se conoce como la época del Imperio.

La etapa del Imperio Chino se produce con el emperador Qin Shi Huang, el primer emperador, quien comienza a unificar el territorio además de querer unir los diferentes tramos que ya existían de muralla y construir más intensamente otros nuevos. El fundador de la primera dinastía imperial, la dinastía Qin, es hoy más famoso incluso por que su tumba está protegida por el ejército de los guerreros de Terracota de Xi’an, a donde nuestra caravana tiene también previsto llegar en unos días.

Por tanto la Gran Muralla China es el símbolo de una frontera en el espacio pero también en el tiempo y marcó entonces la división entre una sociedad arcaica y nómada dominado por el pastoreo; y una más moderna, sedentaria, agrícola y urbana, origen de la sociedad como la conocemos hoy en día. Sirvió entonces como la frontera entre un pasado y un futuro. ¡Qué interesante descubrimiento!

Yo había estado hace años en Shanhaiguan, el extremo oriental de la Gran Muralla, cuando el Gran Dragón, como la conocen también los chinos, se sumerge en el mar. Estar hoy en este otro extremo es igual de emocionante. Dicen que es la mayor construcción humana y la única que se puede divisar en la tierra desde la luna. Es el símbolo del Imperio Chino y durante los últimos años el gobierno chino se ha preocupado de alentar el mito al tiempo que lo restaura.  Ese tradicional símbolo de su cultura que se identifica con un dragón que serpentea a través de casi todo el norte del territorio de la República Popular de China despierta de su letargo para ser testigo de su nueva hegemonía.

Hay numerosos tramos entre medias en donde la muralla son sólo ruinas o ni siquiera existió pero aquí hoy me doy cuenta de que en sus dos extremos está perfectamente restaurada. Completamente restaurado está también el Fuerte de Jiayuguan, la última frontera del Imperio. Fuera de las puertas de esta fortaleza era donde se enviaba a los deportados, era el más allá, algo a lo que todos los súbditos del Emperador tenían miedo.

Dia 18 Extremo Occidental de la Gran MurallaLos chinos pensaban que el Emperador por el “Mandato Divino” era el representante del cielo en la tierra. Su Imperio era el País del Medio, aquella tierra entre el cielo y las tinieblas; y éstas comenzaban nada más cruzar las puertas de aquella fortaleza. A partir de aquí se extendía lo desconocido, el lugar donde los poderes divinos del emperador ya no tenían influencia. Nosotros veníamos por tanto de las tinieblas y hoy oficialmente vamos a entrar en el Imperio Chino y a ponernos a merced del Emperador.

Después de contarnos todo esto y visitar el fuerte y la muralla, Jerry nos deja de nuevo en la estación pues tenemos un tren a Lanzhou, la capital de esta provincia de Gansú y donde vamos a hacer noche. Nos despedimos de él que ha resultado ser un guía muy simpático y con el que hemos aprendido mucho.

Teníamos un miedo tremendo al control de la estación de tren, sin embargo en esta ocasión los agentes son más benévolos y no nos abren ninguna maleta. Se nota que ya estamos en territorio del Imperio. Aquí los súbitos ofrecen completa obediencia. Además los poderes del emperador surten efecto de manera que no hay tanto que temer…

Los trenes de alta velocidad en China como también en España son mucho más caros que los tradicionales y aquí ahora no se forma el jaleo para entrar al andén que vimos en la estación de Urumqi. En estos trenes todo los pasajeros tienen asignados asiento de modo que no hay razón para correr. Es más los agentes de seguridad de la estación nos van a invitar a pasar los primeros. ¡Detalle de la hospitalidad china!

Lo que antes bien podría ser un trayecto de hasta 10 o 12 horas, gracias al tren de alta velocidad en 4 horas estamos en Lanzhou, la capital de la provincia de Gansú. Me hace ilusión llegar a esta ciudad pues cuando vivía en Pekín, debajo de mi casa había un restaurante cuya especialidad eran los tallarines fritos de Lanzhou que son conocidos por todo el país. Al llegar a la ciudad se lo comento a Sally, quien va a ser nuestra guía durante los próximos dos días y me dice que intentará complacerme.

Foto apertura: Jonas Bengtsson

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