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Malasia ha defendido una cultura pluralista basada en una vibrante fusión de culturas y costumbres malayas, chinas, indias e indígenas. La mayoría de los visitantes permanecen en la península, donde el atropellado ajetreo de Kuala Lumpur se compensa con la tranquilidad colonial de la estación de Cameron Highlands Hill o con el sopor hedonista de Langkawi. Pocos son los visitantes que llegan a Sarawak o Sabah, en Malasia Oriental, donde se cuenta con una fauna espectacular, casas comunales o longhouses y el sobrecogedor monte Kinabalu. |
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